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Najat El Hachmi: un toque de atención a las izquierdas desorientadas.

El Hachmi nos cuenta en primera persona, pero con un enorme bagaje ideológico y cultural, una gran lucha soterrada en la que combaten calladamente chicas en todos los barrios y pueblos de Cataluña

13/06/2020

Najat El Hachmi: Siempre han hablado por nosotras, Barcelona, Ediciones DESTINO, 2019 

Este es un libro notable. No es una novela, es un manifiesto personal, contundente, librepensador, atrevido y claro. El Hachmi nos cuenta en primera persona, pero con un enorme bagaje ideológico y cultural, una gran lucha soterrada en la que combaten calladamente chicas en todos los barrios y pueblos de Cataluña, sin que reciban el más mínimo mensaje de apoyo de una gran parte de la izquierda catalana, que parece mirarlo desde el relativismo benevolente e inmoral más salvaje.

Este libro debería leerlo mucha gente, pero especialmente aquellas personas que se consideran de izquierdas y que parecen haber descubierto con fruición la desastrosa supersticiosa e irracional visión postmoderna radical. A la izquierda catalana le ha costado 40 años sacudirse la mentalidad de la transversal montserratina y volver a saber que hay que ser laico para poder ser libre. Y ahora cuando la visión montserratina se ha despeñado por las simas de la montaña sagrada, resulta que nuevas generaciones nos quieren hacer creer que los nuevos Roucos Varelas, los imanes radicales barbudos, son guays. Los imanes quieren subyugar y tapar las mujeres diciendo las mismas tonterías machistas que los carcas católicos. Es sorprendente que el panorama patriarcal que dibuja el Hachmi de niña es exactamente lo mismo que en la Cataluña de antes de los setenta. Idéntico.

Els imams volen subjugar i tapar les dones dient les mateixes ximpleries masclistes que els carques catòlics. És sorprenent perquè el panorama patriarcal que dibuixa El Hachmi de nena és exactament el mateix que a la Catalunya d’abans dels setanta.

Una gran parte de las izquierdas de aquí prefieren colocar en las listas electorales mujeres veladas -alienadas- que mujeres libres. Las feministas de otros orígenes alucinan y se cabrean, con razón: no estaba preparada para el escenario actual, dice El Hachmi. Yo tampoco, añadiría. Eso sí, no vemos ningún hombre con chilaba en las listas electorales de los partidos de izquierdas. ¿Por qué será?

Hay también una parte de la izquierda desbarrada que afirma, sin encomendarse a ningún criterio ni razón, que el feminismo catalán es burgués. Y que todas las feministas catalanas tienen comportamientos colonialistas. En primer lugar, el feminismo catalán es de izquierdas obrerista o intelectual, como ahora. En segundo lugar, considerar que el verdadero feminismo como Teresa Claramunt o Isabel Vilà es colonialista, es abracadabrante. Teresa Claramunt fue detenida por la revuelta de la Semana Trágica, –Semana Gloriosa para las izquierdas del momento- y ahora algunas personas la consideran colonialista. Realmente desconocen todo sobre la historia. La Semana Trágica fue muchas cosas, pero fundamentalmente fue una revuelta de las mujeres sobre la leva de quintas de una guerra colonial, ni más ni menos. Era la llamada guerra de Melilla, en el [monte] Gurugú, en el norte de África. Sólo desde la mala fe o simplemente -lo más probable-, el radical desconocimiento de la historia del feminismo se pueden afirmar estas necedades.

Es El Hachmi quien nos recuerda que las libertades que tenemos han costado el esfuerzo de muchas generaciones de catalanes, en este caso catalanas. Y que las podemos perder si nos despistamos un poco y hacemos el sueco. Es una mirada de quien ha crecido de niña en otras realidades y que nos hace dar cuenta de lo que tenemos y porque lo tenemos.

El feminismo catalán nunca ha sido cosa de «feministas blancas occidentales colonialistas y burguesas». Incluso Ángeles López de Ayala pagó con cárcel su osadía de montar manifestaciones feministas en Barcelona. La Ilustración no son valores etnocéntricos, hay valores humanos universales; esconderlo, es aceptar la sumisión de las mujeres. Azar Nafisi una feminista iraní nos cuenta a Cosas que he callado que en el Irán de Jomeini empezaron a pegar a las mujeres que no llevaban velo. Los colegas progres «laicos y progresistas» (dice textualmente) les decían «¿Por qué hacer tantos aspavientos por un trozo de tela?» ¿Os suena? Retumba por toda Cataluña. Después hizo un edicto haciendo que el velo fuera obligatorio y se tuvo que retractar cuando vio la potencia de las organizaciones de mujeres y de las grandes manifestaciones al grito de «la libertad no es oriental ni occidental. La libertad es global «.

Las izquierdas deben apoyar absolutamente aquellas mujeres que luchan en Cataluña por cosas tan básicas como poder ir de excursión con el colegio, hacer gimnasia, ir a la playa, salir con amigos, estudiar bachillerato o ir a la universidad, e ir vestidas sin taparse el pelo. En fin, la vida que encontramos normal en Cataluña.

La directora de la escuela le dejó claro que con pañuelo no podía ir a la escuela: «no le podré agradecer nunca lo suficiente que me impusiera ese límite. Gracias a eso no voy cavarme mi propia fosa abrazando la cárcel del islamismo.» 

La directora de la escuela le dejó claro que con pañuelo no podía ir a la escuela: «no le podré agradecer nunca lo suficiente que me impusiera ese límite. Gracias a eso no voy cavarme mi propia fosa abrazando la cárcel del islamismo.» ¿Y la izquierda? ¿a favor de quien se tiene que poner? A favor de las chicas que luchan contra la alienación, y la subyugación religiosa y cultural. La izquierda tiene que estar con las feministas laicas del mundo. Feminismo islámico es tanto oxímoron como feminismo católico. Aquí ponemos a una casa de las mujeres el nombre de Francesca Bonnemaison, precisamente la persona que lideraba la derecha lligaire [liguera, de la Lliga Regionalista] y el catolicismo contra el feminismo laico de Ángeles López de Ayala. Es como ponerle por nombre a un ateneo anarquista Francesc Cambó.

Este libro de El Hachmi tiene que acabar siendo un punto de referencia donde queden retratadas aquellas personas de izquierdas a las que les hace gracia la subyugación de las mujeres en manos de la familia, la comunidad, o la mezquita. Hay personas de izquierdas que ven islamofobia donde sólo hay anticlericalismo. Gracias a los anticlericales ahora hay libertad religiosa. Allí, donde mandan los del libro sagrado, como sabemos muy bien en Cataluña, se acabó la libertad de conciencia. Hay que estar atentos. Los referentes de la izquierda catalana deben ser personas como la española, Mimunt Hamida, la somalí, inicialmente socialista, Ayaan IrsiMi vida mi libertad– en la versión original Yo acuso, Chahdortt Djavan Abajo el velo, la feminista iraní que había militado en la Juventud Comunista Azar Nafisi, la feminista tunecina Fawzia Zouari, la argelina feminista y socialista Marieme Hèlie-Lucas, o la marxista iraní, Mina Ahadi.

Leed el libro de Najat El Hachmi y os daréis cuenta de que el relativismo moral con el que determinada izquierda mira este choque cultural no es más que racismo.

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