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Solo la revuelta salva (o la necesidad de Alomar)

Miquel Rosselló reseña 'Republicanisme, catalanisme i socialisme', libro que define como un "manual de reflexiones en tiempos de cambio de ciclo".

Militante de Mallorca Nova.
31/01/2022

Empezar una reseña por el epílogo podría ir contra todas las convenciones, pero en este caso vale la pena:

«Hoy que parece que aquellos sectores favorables a la soberanía nacional desde una perspectiva progresista no saben hacia dónde ir (y donde a menudo todo acaba entre el puta-españismo ensordecedor y el seguidismo del duelo entre los relatos ‘noucentista’, hiperventilado y ‘neopeixalcovista’) no se ha de pasar por alto que es necesario recuperar al mejor Alomar, el de esta antología, para poner luz en el asunto.»

Antoni Trobat, periodista e historiador mallorquín, se caracteriza por no tener pelos en la lengua y por acertar en muchos de sus análisis. Esta frase, así como todo el epílogo, es la prueba de ello. La antología de Gabriel Alomar que ha editado Tigre de Paper y Lo Diable Gros, gracias a Xavier Milian y Roc Solà, no representa solo una lectura para los curiosos en la historia del pensamiento del catalanismo, sino que va más allá. Republicanisme, catalanisme i socialisme (el título ya lo dice todo) es un manual de reflexiones en tiempos de cambio de ciclo para ir poniendo rutas a un nuevo horizonte que ahora misma se desdibuja.

Cuando alguien quiere recuperar (o presentar) a un autor puede escoger la vía de aportar un análisis propio o bien dejar que el propio autor hable a través de sus textos. Sola i Milian tienen claro que explicar en boca ajena puede ser contraproducente y, por tanto, hacen bien dejando al maestro mallorquín expresarse al lector actual… y que cada persona busque al alomar que le inspira y le hace reflexiones. La decisión de hacer una antología es un acierto. A su vez, los dos coordinadores dejan ningún cabo suelto: para evitar presentismos innecesarios y entendiendo que los autores escriben fruto de un contexto y de una intención (¡y más aun en los textos periodísticos de Alomar!), la biografía inicial y la breve aproximación alomariana, así como los pies de página o las definiciones de los conceptos principales de la obra llegan a ser imprescindibles para una mejor lectura. Y “mejor lectura” no porque nos guíen hacia una comprensión única del pensamiento de Alomar, sino porque dejan margen al lector para entenderlo en su contexto para, así, poderle discutir el pensamiento también desde el presente. En el capítulo introductorio del libro, Roc Solà cita la famosa frase de Adorno que dice que los clásicos son los que te preguntan si estás vivo. Su trabajo de transcripción, explicación y contextualización, juntamente con Milian, son los elementos que lo hacen posible.

¿Y por qué esta antología es un manual para un tiempo histórico como el actual? Porque, en su momento, Gabriel Alomar supo redefinir las premisas de una ideología incipiente, pero limitada y limitadora en el contexto histórico que jugaba (eso de ser “republicanos con prudencia”). Es decir, proporcionó un horizonte para hacer frente a un cicle que no había acabado de nacer, pero que llegaría. Ante la incerteza de la Restauración, él produjo heterodoxia en la resistencia. Esas bases permitieron rehacer el catalanismo popular ante la República y ser la chispa de un gran hilo rojo que, como magníficamente expone Trobat en el epílogo, se concreta en los militantes de hoy. Rehacerse ante la incerteza, asumir las contradicciones honestamente, discutir pilares hasta entonces no cuestionados… todo son recetas que nos podríamos aplicar.

La virtud de la antología es que sabe sacar el máximo jugo a este Alomar, al más necesario para nuestro presente, al que es capaz de articular(nos en) un proyecto nuevo. Y es que toda ideología que quiere pensarse (o preguntarse quién es) necesita repensar el sujeto, sus espacios y su tiempo respecto a las fuerzas que quiere vencer. Cada uno de los textos nos permite ver cómo lo hizo Alomar en su día. A veces tendemos a buscar en Thompson cómo se crea la conciencia o en Gramsci cómo se articula el sujeto particular en un proyecto nacional-popular… sin ver palabras que se recogen en esta antología y que se concretan en una historia próxima y propia: no hablaba de guerra de posiciones, pero el mallorquín sí decía que “la construcción es obra lenta y poco vistosa” o que la tarea era (y es, con nuevas subjetividades) “dotar de un carácter afirmativo, orgánico, sistémico, consciente, al obrerismo catalán”. En la búsqueda actual de cuál es el espacio de acción de nuestra izquierda, Alomar vuelve a situar la federación con un espíritu republicano y basado en las soberanías constituyentes de los pueblos… Soberanía que no es otra cosa que emancipación, que “un desarrollo superior de la libertad individual” a través de una izquierda (sustantivo) catalana (adjetivo). De la misma manera que podemos leer que el “nuevo sujeto social” a construir (sea el obrero de Alomar o el pueblo de hoy) cambiará el “objeto” del catalanismo, también Alomar nos puede guiar a entender en qué tiempo se hará: de futuro, de mirada larga.

Pueblo dirigente, apertura al espacio territorial y político ajeno, futurismo… son las claves que concretan y articulan los términos de “republicanismo”, “socialismo” y catalanismo” para movilizar al país. Sola y Milian son conscientes. No por casualidad seleccionan los textos con tanta delicadeza: desde textos por primera vez traducidos al catalán, textos recuperados o los que son un clásico de Alomar –estamos hablando, claramente, de “Negacions i afirmacions del catalanisme” y de “Catalanisme socialista”–, completados por otras reflexiones no menores como los textos “Per què som republicans” o los diálogos imprescindibles con Rovira i Virgili. Por primera vez encontramos una recopilación alomariana centrada en dar respuesta a la política con mayúsculas y donde es el propio Alomar quien nos habla y quien nos responde a nuestras preguntas: hoja a hoja, palabra a palabra.

Ahora bien, invito al lector a no quedarse aquí, únicamente con el significado del título. El mallorquín nos da herramientas para pensar mucho más allá. Para poner un ejemplo, la Barcelona real (el área urbana funcional verdadera de la ciudad) está habitada, hoy en día, por 5 millones de personas (¡y en aumento!). El efecto de erradicación urbana, representando a la gran mayoría de Catalunya, supone un reto. Alomar, años antes que nosotros, asume que no hay una nación rural y una urbana: la ciudad es el motor del país. Hacer la lectura alomariana de la ciudad como un polo dinámico, abierto y de futuro, desde donde construir el país que queremos, debe ser la manera de encarnar la realidad urbana que tenemos. Articular el espíritu “consciente” nacional a través de la erradicación del espíritu “hablante e imperante” de la ciudad (o, mejor de la red de ciudades) puede ser la clave de nuestro progreso. Ciudad de luchas, antagonismos e ideas para un país con futuro. Buscad estas visiones en el libro, que no queden en los márgenes.

Asimismo, también aparece el Alomar pedagogo (como en “El radicalisme i l’escola”) o el más literato, con las metáforas clásicas en sus análisis políticos. Si tuviera que hacer alguna crítica (y la hago sabiendo que toda selección supone dejar textos fuera), sería la falta del Alomar mallorquín. En la parte de textos aparece mencionada Mallorca solo en dos ocasiones. Y es una lástima perder al Alomar que apuntaba que la aspiración de Mallorca era su “substantivación”[1] o al Alomar contradictorio que, por no ceder ni un palmo ante la derecha tradicionalista o al magnate March, argumentó contra la autonomía de su tierra mientras esta no esté capacitada para su autogobierno[2]. El impacto de la visión alomariana sobre el mallorquinismo de hui es también muy relevante. Mirándolo en positivo, nos tocará a nosotros, mallorquines, buscar a este Alomar (junto a otros referentes isleños, en masculino y en femenino), como han estado haciendo la Fundació Darder-Mascaró o la Editorial Moll. Eso sí, aviso para isleños, eso no desmerece la antología. Más bien al contrario, sigue siendo una lectura obligatoria para nosotros y para todas las izquierdas de los Països Catalans.

Alomar parece como si hubiera previsto nuestro tiempo actual, pero ya lo dijo él mismo: “predecir un eclipse es fácil. Lo difícil, lo grande, es provocarlo, hacerlo”. Eso ya nos tocará a nosotros… porque “solo la revuelta salva” y ya va siendo hora de hacerla posible.


[1] Gabriel Alomar, «L’aspiració de Mallorca» (1903), en Gregori Mir, El mallorquinisme politic (1804-1936), Editorial Moll, vol. 1, 1990, p. 103.

[2] Antoni Serra, Gabriel Alomar (l’honestedat difícil), Ajuntament de Palma, 1984, pp. 75-80.

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